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martes, 20 de mayo de 2008

Introducción

Muchas fueron las formas de construir las iglesias a lo largo del tiempo y en las diferentes culturas, pero lo cierto es que nunca, de una manera tan explícita, la arquitectura adquiere un carácter simbólico y apela a las emociones humanas. Desde la más humilde hasta la más soberbia, invitan, cada una a su manera, a experimentar un encuentro con el Señor.Al realizar un recorrido por las iglesias de Bariloche pueden apreciarse distintas temperaturas de la relación del hombre con Dios mediatizadas por la arquitectura.La Catedral se alza imponente sobre la Av. Costanera y atrae la atención de todos los turistas; aunque es en La Inmaculada Concepción, en Elflein y Beschdtedt, donde palpita el ritmo de la ciudad. Quizás se deba esto a que fue la primera iglesia católica construida en Bariloche, el 31 de diciembre de 1906 o probablemente sea porque posibilita un encuentro más íntimo, a través de la calidez de la madera y sus reducidas dimensiones.Al pensar las iglesias sobre lo primero que hay que reflexionar es en función de quiénes y con qué espíritu fueron construidas, sólo después llega el turno de lo meramente arquitectónico. "Para mí un templo hoy tiene que ver con la nada; tendría que ser minimalista; porque el tema es invisible, está dentro del corazón de cada uno", expresa el arquitecto José Orol.Y en esto radica la cuestión fundamental a la hora de pensar la construcción de una iglesia. Cómo se expresa lo sobrenatural: ¿a través del lujo o la magnificencia? o ¿recurriendo a la sencillez y a lo abstracto? La respuesta a esta pregunta y el contexto en el que se inscribió la obra contribuyen de manera esencial a la determinación del estilo del templo.

arquitecturaandina.com.ar

martes, 1 de abril de 2008

Catedral Nuestra Señora del Nahuel Huapí

San Carlos de Bariloche era aún una aldea cuando llegaron los urbanistas, reunidos en la dirección de Parques Nacionales, fueron recibidos por el Sr. Director de la misma Don Ezequiel Bustillo. Este grupo de profesionales tendría la tarea de diseñar el pueblo pero con su estilo propio dentro de su espectacular marco montañoso. La iglesia se vislumbró inmediatamente, pero la necesidad se volcó hacia la futura construcción de un gran hotel (El Llao – Llao), el correo, la municipalidad, la policía, organizar el Centro Cívico, que en sus comienzos estarían rodeando una Catedral. El lugar junto al lago ya estaba sería el lugar en el que alguna vez se pensó levantar la Estación del Ferrocarril. Como el primer espacio elegido no bastaría se eligió uno mayor: un terreno junto al aserradero al lado del puerto, allí se edificaría el Centro Cívico y la parcela de la iglesia quedo vacía. Los feligreses con sus donaciones no harían posible la total construcción del templo y además la construcción de una Catedral lleva aparejada la imagen del Obispo y este residía en Viedma. Cuando las cosas parecían complicarse el dinero apareció, los proveyó La Nación. Alejandro Bustillo presento su proyecto en forma gratuita, el apoyó su sueño en un estilo neo-gótico con reminiscencias francesas.
El edificio presenta la forma de una cruz latina con su cabeza orientada hacia el este, Así la luz solar iluminaría los vitrales regalando su majestuoso espectáculo. Sus muros son de piedra blanca, sus techos negros y la altura mayor del campanario se encuentra a 69 metros del suelo. En 1942 se accede al dominio del terreno donde sería construida y dos años después la estructura de hormigón se encontraba terminada, obra realizada por la Compañía General de Construcciones bajo la batuta del Sr. Ingeniero Don Pedro Faukland, siendo su capataz Don Esteban Capitanich. En este año comienza el trabajo de los picapedreros. Más tarde se nombra capataz al picapedrero de origen Esloveno, Don José Lukman, su aprendizaje lo realizó en sus jóvenes años, formándose durante cuatro años en las cavas de romanas de Aurisinia. Don José Lukman dio forma a arcos y anclajes que nos maravillan aún hoy.
El grupo de picapedreros eran unas veinte personas casi todos ellos aprendices, del total de trabajadores seis eran los que conocían bien su oficio: Don José Lukman, Don Juan Murgic, Y Don Antonio Cosuta, quien fuera encargado de cortar la piedra en la cantera de Don Ángel Pizzutti en las bases del Cerro Carbón. Los trabajadores, casi unos cuarenta, cuando iniciaban el descanso para comer lo realizaban en un chico edificio de madera, una fonda llamada “La Veneta”, esta estaba ubicada en la esquina de Vicealmirante O’Connor y Palacios, cerca de la obra, esta fonda estaba atendida por la Señora Emma Dilena de Lukman, esposa del capataz. Las reuniones durante la comida en “La Veneta” acercaban a la comunicación entre los obreros propios de la ciudad y los que habían venido de Croacia, Eslovenia e Italia, los comensales se reunían a la mesa sentados en largos bancos. Dentro de la Catedral los vitrales tienen su propia historia: Ezequiel Bustillo promovió una Comisión de Damas, presidida por la Señora Isabel Nevares de Ortiz Basualdo (hermana del Obispo Jaime de Nevares) reunió mediante donaciones el dinero para su construcción. En Buenos Aires el señor Enrique Thomas sería el artista encargado para realizar los tan preciados vitrales, solo faltaba saber quién asesoraría en las imágenes que se verían en los mismos. El Dr. Exequiel Bustillo habla con Monseñor Essandi para asesorarse sobre los motivos que reflejarían los vitrales, sugiriéndole que las imágenes fueran de orden referente a la región, aceptando la propuesta de Bustillo Monseñor Essandi participo con entusiasmo. Se encargaron así al taller del artista Enrique Thomas una bellísima imagen de Nuestra Señora del Nahuel Huapi (patrona de la catedral). En los vitrales podemos observar la representación de los aborígenes, el padre jesuita Nicolás Mascardi, fray Francisco Menéndez, el Gral. Julio Argentino Roca, Ceferino Namuncura, el primer cura del Pueblo de San Carlos de Bariloche el Padre Melanesio y los arquitectos del templo, Alejandro Bustillo como San Rafael y Miguel Ángel Césari como San Miguel Arcángel. Los vitrales se colocaron en 1947, quedando terminada la obra por fuera y en su interior las paredes en bruto y el piso con cemento alisado. Los vecinos Luis Fernández y Pablo Depellegrin acercaron unos bancos. En la cúpula del campanario se instaló un carrillón con amplificadores, que por años dio las campanadas para todo el pueblo. Una turista, muy católica, se dedicó a encontrar la imagen original de la Virgen que se llamó Nuestra Señora del Nahuel Huapi, la imagen vino desde el Perú, en Marzo de 1672 cuando Francisco Lemus, Virrey del Reino del Perú y Chile la enviaran al jesuita Nicolás Mascardi. La Virgen representa a Nuestra Señora del Populo muy popular en Roma. Cuando la imagen es trasladada hacia el Nahuel Huapi por Mascardi, se le dio el nombre de Nuestra Señora de los Poyas, aludiendo a unos aborígenes del lugar, y más tarde se la entronizó como Nuestra Señora del Nahuel Huapi. Más tarde otros jesuitas se encargarían de la misión del Nahuel Huapi: Philipp Van Den Meeren Hasta el año de 1707, José Sessa, Juan José Guillermo, hasta el año 1716, Francisco de Elguea hasta el 14 de Noviembre de 1717, en esta fecha los indios rebeldes destruyen por última vez la misión del Nahuel Huapi. Los indios temían de los poderes de la imagen y la habían ocultado dentro de un cuero de caballo y la escondieron dentro de un bosque cercano, de allí fue recuperada por el padre Arnaldo Jaspers y llevada a Chiloé y desde allí a Concepción. La ciudad de Concepción la veneró, a Nuestra Señora del Nahuel Huapi, hasta mediados del siglo XIX, desconociéndose su paradero. Los viajes de Angélica Fuselli tampoco dieron con su destino. Angélica Fuselli era una escritora que en 1944 publicó un libro bajo el nombre de: “Historia poética de Nuestra Señora del Nahuel Huapi” y entonces se impulsó la idea de reproducir la imagen y se solicitó al director de Parques Nacionales un bloque de roca blanca para su construcción. Con el asesoramiento del artista Emilio Saraco, residente por ese tiempo en Bariloche, José Lukman tallaría la nueva imagen. Esculpirla tardó ocho años y luego fue bendecida por el párroco Don Enrique Monteverde en el jardín de la casa de Fuselli, el día 24 de Agosto de 1953. Una década después, el 20 de Abril de 1963, la bellísima imagen de Nuestra Señora del Nahuel Huapi fue entronizada en el templo mayor (actual Catedral de San Carlos de Bariloche), presidiendo la ceremonia el Obispo de Viedma monseñor José Borgatti.

debariloche.blogspot.com

jueves, 4 de octubre de 2007

Capilla San Eduardo

Junto al Hotel Llao Llao, la Capilla San Eduardo fue levantada en 1938, con un estilo pintoresquita con caracteres neogóticos, típicos de una arquitectura europea. Además de su atractivo religioso, sus características y la belleza natural del entorno la ubican hoy entre las construcciones más visitadas de la ciudad.Corría el año 1938 cuando fue inaugurado el hotel Llao-Llao, para responder a las demandas que exigía el fomento del turismo. Gracias a su elegancia y el maravilloso entorno natural, la zona se convirtió en una villa frecuentada asiduamente, lo que motivó a los directivos de Parques Nacionales a erigir una capilla. Así fue inaugurada San Eduardo, por donación de Juana G. De Devoto, en terrenos de Parques.Se destaca su valor artístico, dado por las reproducciones de los vitrales realizadas por los artistas plásticos Forte y Vázquez Málaga. Una de las principales obras de Forte se deterioró con el tiempo y fue reemplazada por una réplica hecha por el Sr. Jerman, pero permanecen los característicos contrastes y formas con tendencia geométrica.Desde 1973, además, ostenta un friso donado por Raúl Soldi "Retablo", que recrea escenas de la vida de San Eduardo confesor, el último de los reyes anglosajones antes de la conquista normanda.Construida en mampostería revestida con un basamento de piedra y troncos de ciprés que rodean toda la planta rectangular, con cubierta de tejuela de madera a dos aguas y torre con aguja, se alza imponente y en armónica relación con el entorno, en el camino al lujoso hotel.Su construcción, en el kilómetro 25 de la Av. Bustillo y anterior a la de la Catedral de la ciudad, formó parte del programa de Obras Públicas de la gestión del Dr. Ezequiel Bustillo, al frente del Directorio de Parques Nacionales. El proyecto compuesto con una nave con sacristía, campanario ubicado en una torre sobre el acceso y fachadas en piedra y troncos, fue realizado por el arquitecto Alejandro Bustillo.Además de la visita de miles de turistas que llegan a la ciudad, San Eduardo es una de las capillas que con mayor frecuencia eligen las parejas barilochenses para unirse en matrimonio, ya que su lejanía pasa a segundo plano al confrontarla con la belleza arquitectónica y natural.

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sábado, 28 de abril de 2007

Nuestra Señora del Rosario

Ubicada en lo que se denomina Colonia Suiza, ésta pintorezca capilla es parte de las construcciones típicas de este poblado.
La aldea suiza se creó a fines del siglo XIX, cuando se radicaron en ella los hermanos Félix, Camilo y María Goye. Oriundos del cantón de Valais, en la suiza francesa, atravesaron la cordillera, despues de pasar por Chile. A partir de 1902, con la promulgación de la "Ley Hogar", que favorecía la radicación de los inmigrantes, otras familias suizas se radicaron al pie del cerro López: los cretton, Los Mermoud y los Neu. Nuestra Señora del Rosario como es llamada la capilla tiene como característica sobresaliente su diminuto tamaño, la que la hace parte de los atractivos de la Colonia Suiza. La capilla está ubicada sobre la calle principal, llamada Felix Goye.

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